Cuando se finalizan unos
estudios universitarios de grado, la titulación que se obtiene es la de de graduado o graduada, esta titulación permite el acceso al
mercado de trabajo sin ser estrictamente necesario y obligatorio cursar una formación de máster.
Decidirse a cursar un máster es una decisión que ha de tomar el estudiante pero aun así, existen algunos casos, en los que será necesario cursar un
máster específico para poder obtener la titulación que permite el ejercicio de una profesión regulada, como por ejemplo, es el caso de los
abogados que además de haber cursado el
grado en derecho tienen que realizar el
máster en abogacía.
También será necesario cursar un
máster oficial cuando se quiera acceder posteriormente a unos estudios de
doctorado.
En los resto de los casos, cursar un máster no es obligatorio, pero sí recomendable, ya que el máster ofrece aquélla especialización que no se ha conseguido en la carrera y puede abrir las puertas a diferentes oportunidades laborales al Complementar los
estudios universitarios teóricos con una formación más práctica y próxima al mundo laboral.